Durante la mayor parte del encuentro, los aficionados molestos abuchearon a Murillo por sus constantes errores como lateral derecho, posición que no es la suya. Tras salir de cambio en el medio tiempo ya no regresó a la banca.
Siguieron las muestras de descontento y al final, el entrenador Torrent se enganchó con un grupo de aficionados, intercambiando palabras.

